El mundo es tan pequeño... creemos que nosotros, la raza humana, somos más inteligentes que el resto de los seres vivos. Y, aunque quizás sea así, que de todas formas lo pongo en duda, me parece que sabemos demasiado.
El ser humano es un invasor. Es un destructor. Un animal que piensa demasiado. Demasiado para poder vivir sin volverse loco, o acabar con el mundo.
No lo hace a propósito, por supuesto, al menos en su estado normal. Para hacerlo habría que ser psicópata, homicida, suicida... pero lo hace. Lo hace sin saberlo o sin querer, piensa que en realidad no tiene importancia, o a veces es sólo que no piensa en las consecuencias. Se aterra con la idea de morir, pero luego es él quien hace que se acerque más la muerte. Es curioso, el ser humano.
Quizás todo sea por culpa del egoísmo.
Es el egoísmo, ¿verdad?

Escribe un comentario